domingo, 31 de mayo de 2015

Euríale

Gorgonas-
Hijas de Focis y Ceto, eran unas hermanas monstruosas, que tenían serpientes en lugar de cabellos y mirada terrorífica. Eran tres: Medusa, la más conocida, cuyo nombre significaba la dominante, Estenos, la fuerte, y Euríale, la errante. Habitaban en el confín occidental del mundo, junto a las orillas del Océano, donde se encontraban las Hespérides y Atlante. Medusa, la única mortal de las tres, fue muerta por Perseo con ayuda de Atenea. El héroe escapó de la persecución de las otras dos Gorgonas, que querían vengar a su hermana, cubriéndose con un yelmo que lo hacía invisible.
- Diccionario enciclopédico de la mitología, J.C. Escobedo.

Euríale, de acuerdo con la tradición (y como véis en la cita anterior), es una de las tres gorgonas, las horrendas hermanas que transformaban en piedra a aquel que las miraba. En Arena Rex, Euríale (o Euryale, para los que no hablan castellano) es un titán, traído al circo para enfrentarla a los gladiadores mortales y las bestias, para diversión del pueblo. 

Euríale se diferencia de los otros gladiadores al estar representada por dos tarjetas. Estas tarjetas representan el estado de salud del titán. Primero se utiliza una, y cuando la barra de vitalidad de ésta ha sido completamente tachada, se sustituye por la segunda. Así, Euríale tiene más resistencia que otros gladiadores, y habilidades distintas según su estadio; por contra, a la hora de crear la cohorte, Euríale cuenta como dos gladiadores (uno por tarjeta). Además, los titanes son más difíciles de empujar, puesto que son más grandes y están acostumbrados a mantener la posición.

Os dejo el trasfondo de Euríale y a continuación, sus fotos (falta una, de una comparativa entre Euríale y un gladiador normal)

Constantemente transportada a arenas lejanas, la asombrosa Euríale es toda una visión de belleza, gracia y compostura que distrae la atención de su monstruosa naturaleza el tiempo suficiente para que los estúpidos se acerquen lo suficiente para recibir el golpe. Sus melodiosas llamadas y su apariencia escultural se transforman en bramidos que hielan la sangre y una furia sinuosa cuando se lanza a la batalla, mudando en un instante su atractivo y convirtiéndose en un vórtice de terror y carnicería. Sus gritos de rabia aturden a espectadores y enemigos por igual, y pueden ahogar el ruido de hasta la multitud más escandalosa. El coste de traerla a la arena fue considerable, tanto en monedas como en vidas, y el coste de mantenerla allí es incluso más alto.

Euríale
Euríale
Euríale
De espaldas


Euríale
Más de cerca

Euríale
Detalle de la parte inferior
Euríale
La cabeza de un incauto













En la próxima entrada espero publicar las reglas traducidas del juego, para aquellos que lo quieran probar, junto con las tarjetas de los gladiadores. Aún tengo que terminar las tarjetas, pero es que no las tengo todas, sólo las de los gladiadores que tengo.

¡Hasta pronto!

El entrenador y la hija del herrero

Hola de nuevo,

Hoy os traigo un par de gladiadores más para Arena Rex. Éstos dos no son gladiadores al uso (ni histórico ni ná), pero quedan la mar de bien con el resto. Os traigo una chica y un... chico... bueno, algo parecido :P

Ban-Luca es la más atípica de los dos. Lucha con una coraza completita más parecida a las del medioevo que a las gladiatorias. Os pongo el trasfondo de la muchacha (sí, es una muchacha).

Leal compañera de Aquila desde la niñez, Ban-Luca es la hija favorita de un hábil herrero del ejército. Nunca ha vacilado en cumplir su juramento de juventud de defender siempre a Aquila en la batalla, y su padre ha renunciado a mantenerla lejos de los peligros. En cambio, equipa a Ban-Luca con sus diseños de armadura más inteligentes para asegurar su seguridad.

Ya lo véis, una chica de armas tomar, perteneciente al ludus Legio XIII. El mencionado Aquila es otro gladiador, el primero que sacaron para tantear al personal, también del Legio XIII; pero ese no lo tengo... todavía.

Las fotos de Ban-Luca. Estoy pensando cambiarle el color del pelo que lleva cerca del cuello; ya veremos.

Ban-Luca
Ban-Luca, la hija del herrero.
Ban-Luca
Ban-Luca, su otro perfil.
Ban-Luca
Ban-Luca. Vista frontal.
Ban-Luca
Vista trasera de Ban-Luca.





















El otro gladiador, el "chico", es Ur-Kek, uno de los miembros de los Morituri. Grandote, feo, y con cara de mala baba, ¿qué más se puede decir de Ur-Kek? Bueno, sí, que es efectivo en el combate. El trasfondo:

Entrenador de los morituri, Ur-Kek nunca ha perdido el gusto por la competición en la arena, y se une con regularidad a sus alumnos en los espectáculos. Sus habilidades han sido templadas por los años de experiencia y refinadas con el intrincado conocimiento del combate que se consigue al tener que entrenar a otros. Parece que no hay truco que no haya visto en combate - él mismo ha usado la mayoría. Poco impresionado por la ceremonia y la fanfarria de los munera, Ur-Kek sólo vive por la oportunidad de imponerse a enemigos dignos en combate singular.

A Ur-Kek podría haberle puesto también una hombrera y una greba que traía, pero decidir dejarlo "a pelo", así da más miedo :P

Ur-Kek
Ur-Kek
Ur-Kek
Ur-Kek



Ur-Kek
Ur-Kek
Ur-Kek



Ur-Kek
Ur-Kek



¿Qué os parecen?

¡Hasta la próxima entrada!


lunes, 13 de abril de 2015

Noxii y provocatori

Hola de nuevo.

Hoy os traigo una entrada cortita, con unas cuantas fotos. Sigo pintando (muy despacio) gladiadores. La verdad es que tengo muchas ganas de enseñar el juego en mi grupo de habituales. Lo mínimo aconsejable serían tres gladiadores por cohorte (banda). Y con los que os enseño hoy, ya hacen tres. Me faltan tres más.

Cuando el espectáculo del circo estaba en su apogeo, la mayoría de gladiadores eran un bien costoso, tanto en entrenamiento como en mantenimiento y alimentación. Las escuelas no podían permitirse perder su inversión cada vez que se celebraran unos juegos, y así la mayoría de los combates no eran mortales. Amén de que muchos gladiadores ni siquiera eran esclavos. Pero sí que había un tipo de gladiador, digamos, especial. En una época en la que los gladiadores eran admirados por el público y tenían seguidores, estos gladiadores de los que hablamos eran denostados y sabían que su vida muy probablemente terminaría en la arena. Eran los noxii (singular, noxius), hombres y mujeres condenados a muerte por sus crímenes contra la sociedad romana. Aunque las referencias históricas que tenemos de los noxii los sitúan principalmente en las naumaquias (las batallas navales para las que se inundaban el circo), el que ofrece Arena Rex es un noxius a pie, armado con espada y escudo, y sin más protección que su piel desnuda. (Nota: invito a cualquier historiador que pase por aquí a que me corrija, sin acritud, que yo ni soy historiador ni lo pretendo). Éste es el Noxius, un gladiador que en Arena Rex puede pertenecer a cualquier Ludus a la hora de calcular los beneficios que, por composición de la cohorte, éstos otorgan.

 










La otra gladiatrix es una provocator, un tipo de gladiador que porta casco con dos viseras, manicae (la protección del brazo), fasciae (la protección de las piernas, las grebas), cardiophylax (la protección del pecho) y un scutum pequeño (ese escudo cuadrado típico de las legiones), un gladius (una espada corta romana). Históricamente solían abrir los juegos, para ir calentando al público antes de los grandes combates. Por supuesto, en el juego, Viatrix, nuestra provocator, puede añadirse a cualquier cohorte, y no necesariamente a la primera ronda de una partida con varias fases.
Tengo sentimientos encontrados respecto a cómo me ha quedado la pintura de las piezas metálicas, y además la pobre Viatrix ha sufrido un accidente al colocarla en la peana y se le rompió el pie en el que se apoya por los dedos. Es lo malo de la resina con partes finas, que es bastante frágil. Lo bueno, que se pega muy bien, y al no pesar no es difícil de recolocar. En fin, que he podido arreglarla, e incluso he probado a sacarla de su caja varias veces sin que se salga de su peana (tiene puesto un imán en la parte de abajo de la peana y la caja es metálica, así que la prueba era para ver si resistía al cogerla directamente de la miniatura, aunque procuraré sacarla por la peana en el futuro). Cómo me enrollo cuando vosotros lo que queréis es ver la miniatura. Aquí está:













Se aceptan críticas y opiniones, ya lo sabéis. Los siguientes en la lista son una cazadora nórdica (sí, ya sabéis que Arena Rex es un poco distópico) y un gigante egipcio con mala baba. ¡Hasta la próxima entrada!

sábado, 21 de febrero de 2015

Ave César, los que van a morir te saludan

Bueeeeeno, cuánto tiempo. ¿Qué tal os va? Yo, tirando; pintando de vez en cuando y sin tocar una puñetera maqueta. Y el DA:I, que también quita tiempo :P Ah, y tengo curro nuevo. Algún cambio ha habido. Y uno de los cambios es la entrada que nos ocupa: ¡llegaron los gladiadores! (los de Arena Rex, por si algún despistao no se ha leído las entradas anteriores).

Pues sí, después de decidir cambiar la india (Hroka) por el esclavo (Noxius), me mandaron mi paquetito y aquí los tengo a todos desde la semana pasada. Bueno, a todos los que pedí.

Son de resina buena, con muy buen detalle, relativamente flexibles (hombre, si doblas la lanza para partila, la partes, que es resina no un regaliz), y una puñetera preciosidad. No tienen muchas rebabas, y se pegan de maravilla con superglú del chino. De hecho, a la única a la que le he metido mano por ahora se le partió una de las tiras de la falda y se ha pegado sin problema, y mira que es fina. Luego la he pintado sin que se volviera a despegar. Mejor :P

Mago y Ban-Luca, todavía en sus bolsas
Leo, ya montado

Además de las minis, vienen sus peanas (obvio, ¿no?) y los marcadores de fatiga de plástico. Tienen también cada una su tarjetita, superpequeña y preplastificada, con lo que puedes escribir en ella y luego borrar. Un acierto.

Peanas y marcadores de fatiga
Tarjetas de personajes

El libro de reglas es cortito (unas 50 páginas), y de papel grueso y de calidad, con buena impresión, y además aparezco en los agradecimientos ^^ (Si alguno lo tenéis, buscad al único con nombre español y sin apellidos... that's me!). Cosas de traducirles las reglas durante la campaña (lo que me recuerda que tengo que traducírles las reglas ahora que tengo el libro :P). Ah, y los dados, que también son muy bonitos (bueno, a mí me lo parecen).

El libro de reglas
Dados de los Morituri y los normales

Como colofón, y por haber participado en la campaña, venían en la caja unas tarjetas de ilustraciones de los gladiadores, con su trasfondo detrás. Bueno, que yo recuerde era algo para los backers, igual me equivoco.

Ilustraciones y trasfondo

Como veis estoy encantado con mis gladiadores. Ahora me da un poco de cargo de conciencia porque no he terminado la arena (así, de memoria, me quedan tres bustos, los enrejados de las puertas, los fosos y las "cosas con pinchos", y convertir el anfiteatro en "cartón-piedra" con la técnica del papel+cola+agua, y pintarlo todo, claro), pero al menos, cuando la arena esté lista estarán pintados todos o casi todos los gladiadores :P (el que no se consuela...).


Va, os dejo unas fotitos de cómo ha quedado la buena de Tiet-Khebi y ya me callo.



 ¡Hasta la próxima!

miércoles, 1 de octubre de 2014

Claustro (fase 1) Segunda parte

Bien, aquí estoy otra vez, con una nueva entrada sobre la maqueta del claustro.

En la anterior entrada dejamos la base del claustro terminada, y ahora toca hacer el resto, los arcos y los muros exteriores. Empecemos por los arcos.

Como ya dijimos, los arcos (la arcada) y los muros van a ser de pvc espumado. Primero medimos (si no nos acordamos, no estamos seguros o no lo sabemos) la longitud que va a tener la arcada en cada una de sus localizaciones. Vamos a necesitar cuatro arcadas, una para cada lado del jardín, que después tendremos que dividir en dos, porque hemos hecho la base en cuatro piezas.

Conocida la medida (11 cm) y estimando la altura (6 cm), nos ponemos a la tarea de dibujar los arcos en el pvc. Procuraremos no apretar mucho, que si no luego se queda marcado, y no queremos eso.

 
 Luego cortamos con el cutter, con cuidado para que nos queden bien los arcos.


Ahora viene lo más entretenido, agotador y agobiante de este trabajo: tallar los sillares que forman los muros de las arcadas. Como he dicho otras veces, el pvc espumado se talla o graba con mucha facilidad (de hecho, si no tienes cuidado puedes dejar marcada la uña). Podemos usar una aguja, un lápiz, una brocheta de madera... lo que tengáis. Yo uso un buril de repujado que tengo de los trabajos de tarjetería. Es importante que busquéis vuestra herramienta conforme al grosor del trabajo que queráis hacer. Así que armados con nuestro buril y la regla, nos dedicamos a tallar cada una de las piezas. Os aconsejo que antes de poneros a tallar dibujéis con lápiz (con suavidad) lo que queráis hacer, para así desviaros lo menos posible. Tanto en esta fase como cuando hagáis los muros, podéis añadir detalles como piedras rajadas o marcas de cantero. Y hete aquí el resultado de un puñado de horas tallando sillares.


Antes de coger otra vez el aerógrafo, marcamos las arcadas por la cara interior (la que va a dar al corredor) para, una vez cortemos la arcada en dos, saber cuáles van emparejadas a la hora de montarlas.


Como ya tenemos pintada la base y como luego nos resultaría más difícil hacerlo, cuando estén terminados los sillares podemos pintar las arcadas. Usaremos los mismos colores que para el empedrado (base de gris piedra Vallejo [884], y dos capas de tinta soft tone de Army Painter [1134], dejando secar bien la primera antes de aplicar la segunda). Así conseguiremos uniformidad en todo el edificio, a pesar de las inevitables diferencias de tono, que en el fondo le dan más naturalidad al conjunto.

Montamos las arcadas en las bases. Para pegar el pvc espumado sirve cualquier pegamento instantáneo o cianocrilato (yo uso "super glue" del chino).











Con las arcadas listas, podemos echarle ganas y ponernos con los muros. Tanto el interior de los arcos como el interior de los muros (los que van enfrentados) podrían dejarse lisos, puesto que no se va a notar/ver demasiado; se ve más en el caso de los muros, pero el interior de los arcos, no se ve casi nada o nada. A mí me gusta hacer el trabajo completo, por lo que pueda pasar y se pueda ver una vez montado el conjunto. En definitiva, medimos los muros, procurando que encajen bien a la hora de montar (esto es, una pareja los medimos en toda la longitud de la base, y la otra la medimos 6 mm más corta; esta pareja más corta será la que a la hora de montar esté tocando a los otros dos muros haciendo la esquina). Cortamos las piezas y volvemos a agarrar el buril o similar para empezar otra laaaarga sesión de tallado de piedras.



Además de las piedras, he decidido que en uno de los muros haya una puerta, que en un futuro conducirá a la iglesia, mientras que en el opuesto habrá un arco que servirá como entrada o salida para comunicarse con el exterior.

Tallados los muros, pintamos la parte interna de estos, puerta de madera incluida (para la puerta he usado marrón cubierta de Vallejo [986] como base, y tinta strong tone de Army Painter [WP1135] para dar matiz y resaltar los detalles). Yo he dejado la parte externa para pintarla al final, cuando ya esté todo montado; el motivo es que quería pintar a la vez el borde blanco de corcho de la base, y si pintaba el muro antes de montarlo, luego tendría que pintar dicho borde. La parte positiva es esa, que el borde blanco se cubre a la vez que el resto del muro (dando uniformidad); la parte negativa es que la tinta es muy líquida y con el muro en vertical resbala hasta abajo (o arriba si lo ponemos bocabajo) dejándonos con una acumulación de tinta indeseada en ese extremo del muro. Una solución (que se me ha ocurrido ahora, mientras escribo esto) sería pintar un lado, dejarlo secar de forma que quede horizontal, y luego pintar el otro. Claro, todo el que haya trabajado alguna vez con aerógrafo sabe que eso va a implicar limpiar el aerógrafo más veces para que la tinta no se seque en el aparato.

Cuando estén secos, ya podemos montar los muros. Este es el aspecto que tiene el claustro con la parte externa de los muros sin pintar.


Y con los muros pintados.


Ya quedan detalles. La arcada de entrada está muy pobre así sola, así que le hice una verja usando pvc espumado de 1 mm.


Ese césped verde es muy triste, y a los pobres monjes no les va a apetecer pasear por ahí si no le damos un poquito más de alegría, así que le ponemos unas florecillas y unas hierbas altas. Y también unas enredaderas en las esquinas, que quedan muy chulas.


¡Tachán! Ya tenemos un claustro listo para que nuestras miniaturas paseen, entreguen cartas comprometidas o desnuden sus aceros a la luz de la luna.













A este claustro aún le falta un tejado. Eso no se puede dejar así. Por eso esta es la fase 1. La fase 2 será el tejado, cuando se me pase el hartazgo de tallar sillares de piedra. Y es posible que haya una fase 3, ya veremos. Eso sí, algún día tendré que hacer la iglesia...

¡Hasta la próxima entrada!