lunes, 13 de abril de 2015

Noxii y provocatori

Hola de nuevo.

Hoy os traigo una entrada cortita, con unas cuantas fotos. Sigo pintando (muy despacio) gladiadores. La verdad es que tengo muchas ganas de enseñar el juego en mi grupo de habituales. Lo mínimo aconsejable serían tres gladiadores por cohorte (banda). Y con los que os enseño hoy, ya hacen tres. Me faltan tres más.

Cuando el espectáculo del circo estaba en su apogeo, la mayoría de gladiadores eran un bien costoso, tanto en entrenamiento como en mantenimiento y alimentación. Las escuelas no podían permitirse perder su inversión cada vez que se celebraran unos juegos, y así la mayoría de los combates no eran mortales. Amén de que muchos gladiadores ni siquiera eran esclavos. Pero sí que había un tipo de gladiador, digamos, especial. En una época en la que los gladiadores eran admirados por el público y tenían seguidores, estos gladiadores de los que hablamos eran denostados y sabían que su vida muy probablemente terminaría en la arena. Eran los noxii (singular, noxius), hombres y mujeres condenados a muerte por sus crímenes contra la sociedad romana. Aunque las referencias históricas que tenemos de los noxii los sitúan principalmente en las naumaquias (las batallas navales para las que se inundaban el circo), el que ofrece Arena Rex es un noxius a pie, armado con espada y escudo, y sin más protección que su piel desnuda. (Nota: invito a cualquier historiador que pase por aquí a que me corrija, sin acritud, que yo ni soy historiador ni lo pretendo). Éste es el Noxius, un gladiador que en Arena Rex puede pertenecer a cualquier Ludus a la hora de calcular los beneficios que, por composición de la cohorte, éstos otorgan.

 










La otra gladiatrix es una provocator, un tipo de gladiador que porta casco con dos viseras, manicae (la protección del brazo), fasciae (la protección de las piernas, las grebas), cardiophylax (la protección del pecho) y un scutum pequeño (ese escudo cuadrado típico de las legiones), un gladius (una espada corta romana). Históricamente solían abrir los juegos, para ir calentando al público antes de los grandes combates. Por supuesto, en el juego, Viatrix, nuestra provocator, puede añadirse a cualquier cohorte, y no necesariamente a la primera ronda de una partida con varias fases.
Tengo sentimientos encontrados respecto a cómo me ha quedado la pintura de las piezas metálicas, y además la pobre Viatrix ha sufrido un accidente al colocarla en la peana y se le rompió el pie en el que se apoya por los dedos. Es lo malo de la resina con partes finas, que es bastante frágil. Lo bueno, que se pega muy bien, y al no pesar no es difícil de recolocar. En fin, que he podido arreglarla, e incluso he probado a sacarla de su caja varias veces sin que se salga de su peana (tiene puesto un imán en la parte de abajo de la peana y la caja es metálica, así que la prueba era para ver si resistía al cogerla directamente de la miniatura, aunque procuraré sacarla por la peana en el futuro). Cómo me enrollo cuando vosotros lo que queréis es ver la miniatura. Aquí está:













Se aceptan críticas y opiniones, ya lo sabéis. Los siguientes en la lista son una cazadora nórdica (sí, ya sabéis que Arena Rex es un poco distópico) y un gigante egipcio con mala baba. ¡Hasta la próxima entrada!

sábado, 21 de febrero de 2015

Ave César, los que van a morir te saludan

Bueeeeeno, cuánto tiempo. ¿Qué tal os va? Yo, tirando; pintando de vez en cuando y sin tocar una puñetera maqueta. Y el DA:I, que también quita tiempo :P Ah, y tengo curro nuevo. Algún cambio ha habido. Y uno de los cambios es la entrada que nos ocupa: ¡llegaron los gladiadores! (los de Arena Rex, por si algún despistao no se ha leído las entradas anteriores).

Pues sí, después de decidir cambiar la india (Hroka) por el esclavo (Noxius), me mandaron mi paquetito y aquí los tengo a todos desde la semana pasada. Bueno, a todos los que pedí.

Son de resina buena, con muy buen detalle, relativamente flexibles (hombre, si doblas la lanza para partila, la partes, que es resina no un regaliz), y una puñetera preciosidad. No tienen muchas rebabas, y se pegan de maravilla con superglú del chino. De hecho, a la única a la que le he metido mano por ahora se le partió una de las tiras de la falda y se ha pegado sin problema, y mira que es fina. Luego la he pintado sin que se volviera a despegar. Mejor :P

Mago y Ban-Luca, todavía en sus bolsas
Leo, ya montado

Además de las minis, vienen sus peanas (obvio, ¿no?) y los marcadores de fatiga de plástico. Tienen también cada una su tarjetita, superpequeña y preplastificada, con lo que puedes escribir en ella y luego borrar. Un acierto.

Peanas y marcadores de fatiga
Tarjetas de personajes

El libro de reglas es cortito (unas 50 páginas), y de papel grueso y de calidad, con buena impresión, y además aparezco en los agradecimientos ^^ (Si alguno lo tenéis, buscad al único con nombre español y sin apellidos... that's me!). Cosas de traducirles las reglas durante la campaña (lo que me recuerda que tengo que traducírles las reglas ahora que tengo el libro :P). Ah, y los dados, que también son muy bonitos (bueno, a mí me lo parecen).

El libro de reglas
Dados de los Morituri y los normales

Como colofón, y por haber participado en la campaña, venían en la caja unas tarjetas de ilustraciones de los gladiadores, con su trasfondo detrás. Bueno, que yo recuerde era algo para los backers, igual me equivoco.

Ilustraciones y trasfondo

Como veis estoy encantado con mis gladiadores. Ahora me da un poco de cargo de conciencia porque no he terminado la arena (así, de memoria, me quedan tres bustos, los enrejados de las puertas, los fosos y las "cosas con pinchos", y convertir el anfiteatro en "cartón-piedra" con la técnica del papel+cola+agua, y pintarlo todo, claro), pero al menos, cuando la arena esté lista estarán pintados todos o casi todos los gladiadores :P (el que no se consuela...).


Va, os dejo unas fotitos de cómo ha quedado la buena de Tiet-Khebi y ya me callo.



 ¡Hasta la próxima!

miércoles, 1 de octubre de 2014

Claustro (fase 1) Segunda parte

Bien, aquí estoy otra vez, con una nueva entrada sobre la maqueta del claustro.

En la anterior entrada dejamos la base del claustro terminada, y ahora toca hacer el resto, los arcos y los muros exteriores. Empecemos por los arcos.

Como ya dijimos, los arcos (la arcada) y los muros van a ser de pvc espumado. Primero medimos (si no nos acordamos, no estamos seguros o no lo sabemos) la longitud que va a tener la arcada en cada una de sus localizaciones. Vamos a necesitar cuatro arcadas, una para cada lado del jardín, que después tendremos que dividir en dos, porque hemos hecho la base en cuatro piezas.

Conocida la medida (11 cm) y estimando la altura (6 cm), nos ponemos a la tarea de dibujar los arcos en el pvc. Procuraremos no apretar mucho, que si no luego se queda marcado, y no queremos eso.

 
 Luego cortamos con el cutter, con cuidado para que nos queden bien los arcos.


Ahora viene lo más entretenido, agotador y agobiante de este trabajo: tallar los sillares que forman los muros de las arcadas. Como he dicho otras veces, el pvc espumado se talla o graba con mucha facilidad (de hecho, si no tienes cuidado puedes dejar marcada la uña). Podemos usar una aguja, un lápiz, una brocheta de madera... lo que tengáis. Yo uso un buril de repujado que tengo de los trabajos de tarjetería. Es importante que busquéis vuestra herramienta conforme al grosor del trabajo que queráis hacer. Así que armados con nuestro buril y la regla, nos dedicamos a tallar cada una de las piezas. Os aconsejo que antes de poneros a tallar dibujéis con lápiz (con suavidad) lo que queráis hacer, para así desviaros lo menos posible. Tanto en esta fase como cuando hagáis los muros, podéis añadir detalles como piedras rajadas o marcas de cantero. Y hete aquí el resultado de un puñado de horas tallando sillares.


Antes de coger otra vez el aerógrafo, marcamos las arcadas por la cara interior (la que va a dar al corredor) para, una vez cortemos la arcada en dos, saber cuáles van emparejadas a la hora de montarlas.


Como ya tenemos pintada la base y como luego nos resultaría más difícil hacerlo, cuando estén terminados los sillares podemos pintar las arcadas. Usaremos los mismos colores que para el empedrado (base de gris piedra Vallejo [884], y dos capas de tinta soft tone de Army Painter [1134], dejando secar bien la primera antes de aplicar la segunda). Así conseguiremos uniformidad en todo el edificio, a pesar de las inevitables diferencias de tono, que en el fondo le dan más naturalidad al conjunto.

Montamos las arcadas en las bases. Para pegar el pvc espumado sirve cualquier pegamento instantáneo o cianocrilato (yo uso "super glue" del chino).











Con las arcadas listas, podemos echarle ganas y ponernos con los muros. Tanto el interior de los arcos como el interior de los muros (los que van enfrentados) podrían dejarse lisos, puesto que no se va a notar/ver demasiado; se ve más en el caso de los muros, pero el interior de los arcos, no se ve casi nada o nada. A mí me gusta hacer el trabajo completo, por lo que pueda pasar y se pueda ver una vez montado el conjunto. En definitiva, medimos los muros, procurando que encajen bien a la hora de montar (esto es, una pareja los medimos en toda la longitud de la base, y la otra la medimos 6 mm más corta; esta pareja más corta será la que a la hora de montar esté tocando a los otros dos muros haciendo la esquina). Cortamos las piezas y volvemos a agarrar el buril o similar para empezar otra laaaarga sesión de tallado de piedras.



Además de las piedras, he decidido que en uno de los muros haya una puerta, que en un futuro conducirá a la iglesia, mientras que en el opuesto habrá un arco que servirá como entrada o salida para comunicarse con el exterior.

Tallados los muros, pintamos la parte interna de estos, puerta de madera incluida (para la puerta he usado marrón cubierta de Vallejo [986] como base, y tinta strong tone de Army Painter [WP1135] para dar matiz y resaltar los detalles). Yo he dejado la parte externa para pintarla al final, cuando ya esté todo montado; el motivo es que quería pintar a la vez el borde blanco de corcho de la base, y si pintaba el muro antes de montarlo, luego tendría que pintar dicho borde. La parte positiva es esa, que el borde blanco se cubre a la vez que el resto del muro (dando uniformidad); la parte negativa es que la tinta es muy líquida y con el muro en vertical resbala hasta abajo (o arriba si lo ponemos bocabajo) dejándonos con una acumulación de tinta indeseada en ese extremo del muro. Una solución (que se me ha ocurrido ahora, mientras escribo esto) sería pintar un lado, dejarlo secar de forma que quede horizontal, y luego pintar el otro. Claro, todo el que haya trabajado alguna vez con aerógrafo sabe que eso va a implicar limpiar el aerógrafo más veces para que la tinta no se seque en el aparato.

Cuando estén secos, ya podemos montar los muros. Este es el aspecto que tiene el claustro con la parte externa de los muros sin pintar.


Y con los muros pintados.


Ya quedan detalles. La arcada de entrada está muy pobre así sola, así que le hice una verja usando pvc espumado de 1 mm.


Ese césped verde es muy triste, y a los pobres monjes no les va a apetecer pasear por ahí si no le damos un poquito más de alegría, así que le ponemos unas florecillas y unas hierbas altas. Y también unas enredaderas en las esquinas, que quedan muy chulas.


¡Tachán! Ya tenemos un claustro listo para que nuestras miniaturas paseen, entreguen cartas comprometidas o desnuden sus aceros a la luz de la luna.













A este claustro aún le falta un tejado. Eso no se puede dejar así. Por eso esta es la fase 1. La fase 2 será el tejado, cuando se me pase el hartazgo de tallar sillares de piedra. Y es posible que haya una fase 3, ya veremos. Eso sí, algún día tendré que hacer la iglesia...

¡Hasta la próxima entrada!

martes, 30 de septiembre de 2014

Claustro (fase 1) Primera parte

Hola de nuevo,

¿Me echábais de menos? Seguro que no, que tampoco escribo tanto.

Aún tengo medio aparcado el proyecto de la arena, pero es que con eso de que no empiezan a mandar miniaturas de Arena Rex hasta primeros de octubre (una bonita indeterminación temporal), y que además, para más inri, las mías se mandarán todavía más tarde (porque una, UNA, de las minis que pedí aún no está terminada... el escultor es la hostia, pero cuánta calma lleva el hombre), pues como que da pereza. Eso sí, todo sigue ahí, en mi cabeza de rizados bucles azabache (toma, que bonito).

Pero que tenga aparcado lo de la arena no quiere decir que esté ocioso. El mes pasado (agosto, que aún hoy estamos en septiembre) le pegué duro al pincel y tengo una cuadrilla bastante resultona de 1650: a capa y espada. Lo malo es que en un momento dado sufrí un "bloqueo creativo", por llamarlo de alguna manera, y me atasqué en una mini a medio terminar. A ver si me pongo con eso, que si no no sigo con las otras.

Eso fue el mes pasado, ¿y este? Pues siguiendo la línea de 1650, y siguiendo los pasos de los tres mosqueteros, me he hecho un claustro. Sí, sí, un claustro; ese sitio por el que los monjes pasean y toman el sol cuando están encerrados en una abadía... esa parte de los edificios antiguos, cuadrada, sin techar, con un pozo, arcos y columnitas... vaaaaa, seguro que sabéis qué es un claustro. Y si no, preguntad a San Google.

¿Y por qué un claustro? Tiene un porqué. No es un capricho cualquiera, ni que me haya caído una piña en la cabeza y haya visto la luz divina. ¿Os habéis leido Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas (padre)? ¿No? Pues deberíais. ¿Sí? Bien por vosotros. Los que lo habéis leído seguro que recordaréis (y los que no, seguro que os suena algo parecido de Dartacán y los tres mosqueperros), que casi al principio el joven gascón se cita con Aramis, Porthos y Athos para un duelo, uno tras otro, en el mismo sitio: el claustro de las Carmelitas Descalzas. (Ya luego viene la guardia del cardenal y el duelo múltiple se convierte en otra cosa). Pues esa escena es la que me dio la idea, y las ganas de tener mi propio claustro (aunque este está en mejor estado que el de la novela).

Menudo rollo me he tirado y todavía no he empezado con lo importante: cómo se hizo el claustro. Al lío.

Lo primero, hacer un boceto de lo que más o menos quieres hacer. Podéis buscar ideas en San Google o ir a visitar alguno, si tenéis la suerte de tener una iglesia viejuna en la ciudad (o algo que antiguamente fue iglesia, como el penal del Puerto). Del boceto no hay foto, que da cosica ponerlo. En fin, un dibujo que sea suficiente para plasmar tu idea, aunque sea a grandes rasgos. Ya, lo bien que quede dependerá de la calidad del dibujante... el mío eran cuatro rayejos en una servilleta de una cafetería, que luego se convirtieron en ocho rayejos en un folio en casa. En fin.

Boceto hecho, idea plasmada. Ahora toca escoger materiales. Como sabéis por el barco (ver entradas anteriores, aquí, aquí y aquí... ah, y aquí), me gusta trabajar con pvc espumado, porque es ligero, resistente, pega bien y se talla/graba de maravilla. Así que los muros del claustro van a ir de pvc espumado. Pero el pvc espumado tiene un problemilla, que es un poco caro. Como tampoco quería dejarme tanto dinero como para que me saliera más rentable buscar una maqueta ya hecha, pues eché mano de otro material que tenía por casa y que usaba antes para hacer maquetas: cartón-pluma, o foamboard, para los que no sepan decirlo en castellano :P ¿Qué rayos es el cartón-pluma? Básicamente es una lámina de corcho blanco metida entre dos cartulinas gruesas. Se corta bastante bien, y es tan ligero como el pvc espumado, peeeero es menos resistente, con la humedad se comba, y como se doble quedan unas rayas muy, muy feas. Ah, sí, y ciertos pegamentos y sprays derriten (literalmente, no me lo invento) el núcleo de corcho.

Así que: pvc espumado para los muros, cartón-pluma para la base.

También tenía que hacer el suelo por el que van los monjes a misa. El cartón-pluma no se graba demasiado bien, así que vuelta al pvc, pero esta vez ya pre-grabado.

Y el césped... o mejor un claustro abandonado de suelo yermo... no, césped, y hierbecita, y florecitas... pues césped artificial.

Recopilando lo de arriba: Materiales: pvc espumado de 3mm para los muros, cartón-pluma blanco de 3 mm para el suelo/base, pvc espumado de 1 mm pre-grabado para el empedrado, césped y flores artificiales (aquí cada uno que use el que más le guste, yo tengo aún "arenilla" verde de cuando montaba el belén en mi casa), pegamento, cutter, reglas, buriles, pintura (y aerógrafo, os lo recomiendo) y muuuuuuuuuuuuuuuuuuuucha paciencia (casi tanta como para leer esta entrada).

Bien, ya tenemos los materiales, hemos preparado nuestra mesa (en mi caso echar un hule encima de la mesa y tener mucho cuidado de no atravesar el cartón a la hora de cortar las piezas), y tenemos ganas de trabajar (jejejeje).

Empezaremos por la base de la pieza. Mi idea es hacer un claustro grandecito, de 30x30 cm. El problema, como el de la mayoría, es el espacio. Ese claustro luego tengo que guardarlo. Bueno pues en lugar de hacer una sóla pieza de 30x30 cm (que me hubiera ahorrado algunas cosillas), he decidido dividir el conjunto en cuatro piezas de 15x15 cm. En la parte mala tiene que los jugadores avispados podrán aprovechar los cortes de las piezas para calcular las distancias. En la parte buena tiene que se puede guardar apilado... Prefiero la parte buena.

Así que cortamos nuestra base, o nuestras cuatro sub-bases, como prefiráis. El cartón-pluma se corta bien con el cutter (al fin y al cabo es cartulina con corcho blanco), así que este paso no tiene mucho más misterio. Damos nuestros cortes y a seguir con el proyecto.

 
El siguiente paso es la primera mano de pintura (de muchas) que vamos a darle a la maqueta. Primero dibujamos (para tener una guía) el ancho del suelo del claustro en cada una de las piezas, y luego, con el aerógrafo, damos una manita de pintura verde. Este verde va a conformar el fondo de nuestro jardín, por si se quedara algún claro rebelde cuando pongamos la hierba.



Ahora, siguiendo con la base, le ponemos el empedrado. Quería que el suelo del claustro fuera de piedra irregular, contrastando así con los (más o menos) regulares muros. Como me daba pereza tallar toda esa piedra, compré un par de planchas de pvc espumado "empedrado irregular" de Plastcraft Games. Las dos láminas que vienen me vinieron casi justas, sobrándome sólo un cuadradito que guardo para cualquier otra cosa (probablemente una peana de miniatura). En fin, medí y corté las láminas para hacer cuatro "caminos" interiores, que recorrerían el perímetro del jardín al completo; son los que antes hemos dibujado en la base. Además, corté cuatro caminos exteriores, para que los monjes puedan pasear desde las arcadas al centro del jardín. A los caminos del jardín les corté algunas piedras laterales, preferiblemente las que no estuvieran enteras, para dar más sensación de irregularidad y que no fueran tan rectos. Hecho todo esto, los pinté. Primero les di una mano de gris piedra de Vallejo (70.884) muy diluido (principalmente porque es muy denso y me atasca el aerógrafo), para, una vez seca la pintura, darles una primera capa de tinta soft tone de Army Painter (WP1134). Cuando se secó la tinta, los caminos quedaban de una especie de gris amarronado bastante resultón, pero no era el color que yo quería, así que le apliqué una segunda capa de tinta soft tone. Dejamos secar y nos quedará una cosa así.



Ya tenemos los caminos. Ahora los colocamos. Los pegamos en su sitio usando cola blanca. Los caminos son bastante anchos (cuatro centímetros) y largos (quince centímetros), y no merece la pena gastar tanto pegamento instantáneo (introduzca aquí su marca favorita). El cartón-pluma responde muy bien a la cola blanca de toda la vida, así que con eso nos basta.



Cuando los caminos ya estén colocados y secos (que no se muevan, vamos), volvemos a coger la cola blanca y nuestra bolsita de césped artificial. Echamos cola en los espacios delimitados por los caminos (los cuadrados esos pintados de verde que quedan en medio) y pegamos el césped. Si la cola está muy espesa, diluidla con un poco de agua, pero ya os advierto que mucha agua os va a combar el cartón-pluma.
La técnica para pegar césped es de todos conocida, pero aquí os la pongo. Extendéis bien la cola por la superficie a cubrir de césped, intentando no dejar ningún hueco. Cogéis la bolsa de césped y la volcáis sobre la superficie cubierta de cola, hasta que no se vea ésta (no hace falta que echéis toda la bolsa, sólo lo suficiente). Esperamos un rato para que seque (depende de la paciencia de cada uno, pero al menos un cuarto de hora, por favor). Levantamos la superficie cubierta y sobre una servilleta, un plástico o cualquier otra cosa que nos sirva luego para recoger el césped, la volteamos y le damos unos golpecitos con la mano a la parte de atrás para que caiga el césped que no se ha pegado (el exceso, vaya). Et voilá, césped pegado.

Total, éste es el resultado, con el césped ya pegado.



En la siguiente entrada, la arcada. Si has llegado hasta aquí, tómate un helado, te lo has ganado ;P

viernes, 15 de agosto de 2014

Pirograbando

Buenas,

Resulta que este mes ha sido el cumpleaños de mi pareja, pero como no la veré hasta el mes que viene, pues tengo tiempo para preparar el regalo. Y le voy a regalar una bonita caja para sus miniaturas de 1650 (sí, lo sé, estoy creando un monstruo). Bueno, lo de bonita lo digo yo; a ver cómo queda.

En una caja de esas de madera que se compra en los chinos he plantado una chapa metálica para, una vez imantadas, poner las figuras sin que se muevan. Como la chapa "al aire" tenía muy mala pinta, he forrado el interior de la cajita con tela. La verdad es que hasta ahí ha quedado bastante bien.

Pero eso es el interior. ¿Y por fuera? Por fuera voy a pirograbarla, o lo que es lo mismo, a quemarle un dibujo en la misma madera. "¡Oh, qué guay! ¡Qué gran idea!". Lo sé, lo sé. El único problema es que el pirógrafo que tengo no lo he usado todavía, excepto para ver que furulaba.

Así que hoy me he decidido (porque estaba más o menos solo y tranquilo en casa) y he hecho una prueba. Aquí el resultado:




Visto el resultado de la prueba, pues me he lanzado a pirograbar la tapa de la caja (más adelante grabaré algo en los laterales). Así ha quedado:



No creo que sea mal resultado para ser la primera vez. También voy a pirograbar otra caja, más grande, para mis propias miniaturas de 1650. Colgaré los resultados por aquí :)

Hasta la próxima entrada